Que dolor exhala un suspiro
quebrado en las fauces de esta noche que gota a gota derrama los ecos de mis
sentimientos, perdida y dolor van de la mano, esperanza y amor también, como
surge el descontento en mi alma cuando estos hechos son las vicisitudes de una
vida que no florece, que es parte de el dilema incomprendido de lo que será y
de lo que no será para mi, quien eres tú que destruyes, quien soy yo que acepta
ser destruido, una farsa montada en las nubes de un corazón que quiso creer, es
como un estúpido circo, que distrae las emociones y te aleja de la realidad
oscura de tu interior, me siento en un banco de espera por un bus que lleve mi
vida, patético. Es concluido que el que no sabe es como el que no ve las calles
rotas de su propia vida y allí se asoma mi indecisión de no saber, si quise
saber. Roto, algo está roto, y caen esos malditos fragmentos en mi isla, que
piso queriendo hiriéndome los pies y hace días que se, que sé que estoy roto y
que es por eso que todo lo que en mi derraman se escapa. Y pensar que no
es lo es mismo o que tal vez no te das cuenta que no eres tu quien dijiste ser,
que no son tus promesas cumplibles y que el destino es una apariencia vuelta
palabra, que por más que lo desees reparar, lo que se quebró ya no se unirá.
Así
llegaras a tus sueños como llegando a la terminal donde todo quedo, te iras de
mi y no me llevaras, porque eso decidiste hacer, te irás y yo me iré también y ni
mis letras me llevare conmigo.
Cuanta ceniza cae por la abertura que también deja salir
mis males, mis bienes, mis letras, mis motivos, mi fe, mi esperanza y todo lo que
sigue escapando de alguien roto. No es el acompañamiento preferido
una razón, no cuando se perdió la fuerza. Y que fuerza era, pero eso pasa
cuando una enorme fuerza choca con un objeto inamovible. Algo siempre resulta
roto. Lo que quise de verdad, fue a destiempo de ese reloj de pulsera en ti, lo
que soñé fue un paraíso en la nada, pero lo que viviré será real porque aunque
nada se quede otra vez en mi y este vacío pase lo que pase viviré. Porque no es
que viva para reparar el daño, es que lo roto se queda roto y esta vez prefiero
dejarlo así, como un orgulloso cazador que se quedo con su cicatriz para
recordarle que estrello su ser en algo que no puede ser movido. Roto, involucra
estar vacio y ya no quiero ser llenado, un paso, un día, un minuto a la vez en esas burdas banalidades de esperanzas que ya viví en el parque de
diversiones en el atardecer de un camino, pero que me dejo roto, creo que me caí
de uno de sus juegos. Pero así es la historia de lo que se cuenta en la vida de
vez en cuando, no puedes procesar la vida según te aqueje. Acabaras en un
manicomio si lo intentas siquiera, porque de alguna manera siempre iré al
horizonte porque “El horizonte es el donde, donde siempre existe algún lugar” así
este ahora en esta banca de mi calle esperando al bus que lleve mi vida y que
eso sea patético, pero es que, siempre seremos algo en esta vida y cambiaremos
constantemente, aunque nos llevemos algo de lo que vivimos, no pienses en tu
orgullo multiplicado, no me llevo el corazón roto, porque ese también se derramo
en conjunción con mi todo. Me llevo el vacio, algo que se espera encontrar en
alguien roto.
Y es que roto, roto veré el mundo
de otra manera, quizás no de la mejor porque ya nada se quedara en mi. Pero lo veré
y ver es más que la fuerza que necesito justo ahora… Ya llego mi bus, ese mismo
que llevara mi vida. Ese mismo que se lleva a alguien roto.