Un pesar, una distancia guardada en incógnita, una simulación de estructuras indefinidas puestas en sincronía de mis pecados disueltos con una forma secuencia injusta de mis periodos sociales aquellos que son efímeros dando golpes a mi pasado, que demarcaron quien soy y ahora susurran en mis espacios de mis hoy. Poniendo en jaque la utilidad de mis razones. Cuando el tiempo se hace tiempo la locura del inconstante se divierte en mi. El mundo produce sensaciones extrañas, es como ese amor que atraviesa el mar y se pierde en la orilla de tu isla, isla aislada de sueños y esperanzas que se juzgan unas a otras sin pensar en los motivos de que son. La fuga de mi vida va acertada en tus botas de cuero, el polvo que levantas son los trastos de mis quehaceres y tu vida sin motivo es lo que más amo en el mundo. Como esos días que te vuelves extraño en tu hogar por no estar donde deberías estar así me siento yo. Como un exiliado de mi vida si no estas tu para compartirla. Y es que si, todo caduca es verdad pero para que pensar en fechas de vencimiento si lo que tengo desde que supe que existías es la mejor razón en el universo para vivir.
Es poco, es lo exacto, es lo que el mundo me regaló hoy para ti. Lo que un padre de letras da por su hija de frases.