Un
milímetro de ti, y me acerco mas al fuego. Un segundo más de contacto en tu
piel y mi deseo llega a su punto de ebullición. Una gota de tu sudor causando
escozor en esa marca en mi espalda que dejaste. Una mirada mas y perderé el
control. Qué control tan estúpido, si tomo en cuenta el momento que mi memoria
surfea en el anhelo de tenerte. Encima; arañando mi pecho rompiendo los
esquemas con el vaivén violento de tus caderas, causándote un placer
pecaminoso, rogado de dolor por llegar a tus profundidades, por rozar tu fondo.
Debajo; sintiendo la humedad de nuestro sudor ligado, con el tu pecado original
con nombre de ángel erectos en mi boca aprisionados por mis dientes. Dulce
espera de ti, dulces milímetros de ti que me llevan a un borde, donde el vértigo
es mi compañero, mas por tenerte siempre, que por caer en el. Las vidas de dos
que se juntan en un decir de una sola palabra. Así cuando te veo suspiro y tú,
quemas ese suspiro con el andar de tus caderas. A veces y solo a veces las
cosas son como los motivos desgarrados del deseo que te profeso. Como esos
demonios internos que cumbran en nuestros cielos volviéndolos un infierno de
alquiler, en sombras frescas y que en vez de hervir nos vuelven más justos, más
sanos, mas empáticos de la vida que caminamos, no es como decir que es un
camino perfecto, pero sí creo que verte en mi camino, es una visión endemoniadamente
sutil de mis deseos mas pervertidos. Es como colonizar una región llena de
prohibiciones, es como el tabú de ganarte de a milímetros, son tus lejanías certeras
y las perdidas del tiempo que no tenemos para vivirnos. Así es como veo tus
labios cuando se acercan así es como peco en cada milímetro que los poseo, así
es como veo un infierno en mi cielo.
Los
cautivados de tu extrema sensualidad somos como botones estrellados reflejados
en el mas de tu andar pero que me veas solo a mi me eleva a tu galaxia sin
fines de lucro de algo que no tendré jamás. Amor inerte como dormido o
apesadumbrado, con uno de esos siete pecados capitales en los parpados de sus
ojos, la vida no es siempre lo que uno es pera que sea, pero siempre será lo
que tu luches que se convierta. Las periódicas tablas innumerables del raciocinio
in finito del mundo que caduca en tres razones altamente básicas: ¿Cómo? ¿Cuándo?
¿Dónde?. Dejemos
de divagar en teoría de fechas vencidas y seamos participes de nuestros hoy,
como un muerto que quiere vivir y un vivo que quiere morir. Nos tenemos en un
cielo y nos vivimos en un infierno que arde leve porque no se consuma aun esas
llamas que nos tragaran mientras destrozamos al mundo haciéndonos el amor. Milímetro
a milímetro justo como cada parte que adquiero de ti justo como cada parte que
adquieres de mí. Cuando en un mundo sin razones tenemos una pasión que lo cobre
todo cada vez que poseo un milímetro de ti. Milímetros que son cárcel de nuestros
sentimientos sostenidos en pulsos cronológicos. Pero así eres así soy, o ¿acaso
no gane otro milímetro mas de ti?