Cuando llega ese momento, no odias que termino, si no que no pudiste hacer mas, cuando llega la hora, no odias que llego, odias que te llego de nuevo. Así como llega la hora, de lanzar el vaso de café
a la basura. Solo enciendo un cigarrillo para ocultar un suspiro que va
dirigido a ti. Eh cerrado suficientes ventanas en mi vida como para saber que
no debo mirar atrás. ¿Me pregunto por qué siempre soy yo el que hace las
maletas? Supongo que en parte me gusta, pero puede que ya haya tenido
suficiente. Sus excusas siempre llegan a mí, es como un blues distorsionado, piden
sin dar y es como contar, uno, dos, tres días atrás en el reflejo del hombre
que soy, te tengo en mi mente como un sueño ebrio. Eso quiere decir, que no se
cómo acabe aquí. No, el mundo no es un basurero aunque deje caer mi basura en
el, es mi vida aunque la pase como reloj de arena, dejando caer gramo a gramo un
momento a la vez. La discordia entre mis ángeles y mis demonios internos, que juegan póker y fuman abanos mientras se
distraen con alguna porno, solo hacen que me canse de llevarlos dentro, me
cuesta respirar si siempre soy el que tiene que hacer las maletas. A veces quisiera ir a casa, pero se supone
que ya estoy en ella. Así que realmente no sé donde es mi hogar, no sé si crees
que soy un hombre invisible que no se ausenta por discordia, si no porque no lo ves, muévete más a la luz que el
reflejo puede que te deje ver mi sombra. Ya mi cigarrillo termino y es otro
desecho a la papelera, no creas que haré un fuego en ella, si fuera el caso, solo cierra los ojos o mira a otro lado con tu mascara, no te preocupes esto no
es por ti, aunque puede que sea verdad. Esto es por mí y por el infierno que
mis ángeles y demonios levantaron en mi cielo. Y cuando un mundo que dice ser
una opción constante para desarmar tus perdidas, al final solo te da pistas de
distribuciones de donde pueda estar tu camino, entiendes que solo tienes que
otra vez, tomar una dirección, aunque tu mapa ya este desgastado de tanto buscar.
Tal vez si te deje caer es porque me deje a mi mismo caer, no es como si fuera
una gran cosa caer, ni tampoco levantarse, pero cuesta un poco mas cada que soy
yo quien siempre hace las maletas.
Camino un poco sin saber y mis converse comienzan a desgastarse un poco más y más. Comienza a llover, hoy no siento el calor de hoy, solo frió, comienzo a correr, sigo y sigo, más y más sin detenerme destrozando el juego de póker dentro de mí, moviendo esa mesa para que caigan las cartas en la mesa, pienso en la línea divergente que no se expresa en los sentimientos habituales que sostienen las miradas entre ambos, pero ya no hay marcha atrás, llevo mi maleta conmigo, colgada en mi alma, pesa como mil rocas, todas esas rocas con las que tropecé en mi camino, pero así soy, tengo que llevarme algo que me recuerde no volver y para callar los sentimientos de mi cabeza, solo tengo que seguir. Después de todo si me voy o me van de un lugar, no hay nada mejor que guardarlo en la maleta para recordarlo.
Camino un poco sin saber y mis converse comienzan a desgastarse un poco más y más. Comienza a llover, hoy no siento el calor de hoy, solo frió, comienzo a correr, sigo y sigo, más y más sin detenerme destrozando el juego de póker dentro de mí, moviendo esa mesa para que caigan las cartas en la mesa, pienso en la línea divergente que no se expresa en los sentimientos habituales que sostienen las miradas entre ambos, pero ya no hay marcha atrás, llevo mi maleta conmigo, colgada en mi alma, pesa como mil rocas, todas esas rocas con las que tropecé en mi camino, pero así soy, tengo que llevarme algo que me recuerde no volver y para callar los sentimientos de mi cabeza, solo tengo que seguir. Después de todo si me voy o me van de un lugar, no hay nada mejor que guardarlo en la maleta para recordarlo.
Si llego el fin, seguro ya vendrá
otro comienzo, pero solo quiero saber porque siempre soy yo quien hace la
maldita maleta. Lo irónico es que creo, que es porque siempre me quedo en donde
no debo estar. Como las aptitudes académicas de una puta en Oxford. De que
sabe, sabe. Pero de que es puta, es puta. Ah moverme de nuevo sin importar donde
se vuelva a instalar el juego de póker, igual un día será mi día. O al menos
veré otra temporada de cómo volver hacer las maletas. No importan las circunstancias
que la vida saque de ti y de cómo quedarse sin algo en tu vida. Y es que no
odias el camino si no hasta que extrañas tu hogar, no odias a la lluvia si no
hasta que el frió te golpea, no odias las palabras si no hasta que te han
herido y no odias lo que perdiste si no hasta que lo dejaste ir. Así como yo no
odio hacer la maleta si no hasta que me doy cuenta que me tengo que marchar. Y me tengo que marchar. Y no es que odie estar solo, odio estarlo si tu no estas.
